La montaña desnuda
La novena montaña más alta de la tierra. Se encuentra en la cordillera del Karakorum (prolongación del Himalaya en Paquistan) con una altitud 8125 metros cuyas coordenadas geográficas son: 35 grados, 14′, 32″ latitud norte y 74 grad. 35′, 40″ longitud este.
Traducido del sánscrito: montaña desnuda. LLamada también Diamir en los comienzos de su exploración, que significa rey de las montañas.
Desde las orillas del Indo hasta su cumbre hay un desnivel de 7000 metros y, haciendo un esfuerzo de imaginación, podríamos decir que si borráramos del mapa el macizo del Nanga Parbat, los Himalayas caerían como fichas de dominó en dirección Oeste.
| Nanga Parbat |
El primer intento con intención de alcanzar su cumbre data de 1895; probablemente también fuera el primer intento de escalar un 8000. Albert Frederic Mummery, inglés, escala por el flanco del Diamir hasta los 6000 metros desapareciendo más tarde en la exploración del valle del Rakhiot junto con dos porteadores.
Willo Welcenbach y Willy Merkl dirigen las expediciones de 1932 y 1934. En la segunda se alcanzan los 7850 llegando hasta el collado de Plata, pero una tormenta de nieve acaba con la vida de ambos junto con su compañero Wieland y seis sherpas.
| En el centro de la foto Angsering superviviente de la tragedia del 34 en el campamento base. |
En el 37 mueren seis alpinistas y el jefe de la expedición Karlo Wien bajo un alud de hielo, además de nueve porteadores.
Hasta su conquista en julio de 1953 por parte de la expedición dirigida por Karl Maria Herrligkoffer, hubo muchas expediciones de exploración e intentos de cima y se escribió mucho sobre «la montaña asesina» que, hasta esta fecha, se había quedado con la vida de treinta hombres.
En esta pequeña cronología faltan, desde luego, muchos hitos y muchos momentos reseñables, puesto que hasta el pié de cada una de sus tres paredes ( basicamente Rakhiot, Rupal y Diamir ) han ido llegando a lo largo de décadas muchas expediciones que han conseguido verdaderas proezas en el ochomilismo, pero como me ha ocurido en otros artículos, al intentar describir el «tamaño» de una montaña me tengo que remitir a aquellos años en los que los alpinistas miraban a las montañas con mucho más miedo o con mucho más respeto, por que el Nanga, como cualquier ochomil, no tiene un carácter precisamente afable y, aquellos hombres, vestidos con chaquetas de lana y calzados con botas de clavos evocan inevitablemente, al menos para mi, la pureza del alpinismo.
Buhl
Pero hablando del Nanga Parbat, inevitablemente hay que hablar de Hermann Buhl. No cabe la menor duda de que este hombre supo aprovechar su oportunidad en julio del 53. En la vida, estas cosas ocurren pocas veces o, como decimos por aquí: la ocasión la pintan calva.
| Primer hombre en pisar la cima del Nanga Parbat. 1953 |
Hacía buen tiempo para subir y se encontraba con fuerzas; se apresuró a salir antes que su compañero del último campamento de altura y se tragó de un tirón los 1300 metros que le quedaban hasta la cumbre, pasando a los anales del alpinismo como un gigante.
Una página, otra más, de determinación, testarudez y, en este caso de innovación en la forma de cómo abordar las grandes ascensiones en el Himalaya, introduciendo sin quererlo y muy adelantadamente, el estilo alpino.
Me ronda la idea de que Buhl, de nacionalidad austriaca, quiso quitarles su tan ansiada montaña a los alemanes y lo consiguió, a pesar de que la expedición era germano-austriaca. Herrligkoffer, como director, había ordenado el descenso y abandono de los campamentos superiores y Buhl decidió ignorarle. La cumbre era suya. Según se cuentan, en la cima dejó clavado su piolet con dos pequeñas banderas, una de Paquistan y otra de su club de montaña de Innsbruck.
El caso es que este hombre delgaducho y con aspecto de no muy fuerte, cuyas atribuciones alpinísticas no eran demasiado destacables hasta entonces, consiguió de una tacada varias cosas, a saber: el tercer ochomil de la historia, el primero coronado en solitario, permanecer cuarenta horas en la zona de la muerte y por último, pasar la noche más espantosa de su vida cuyas consecuencias fueron varias amputaciones.
Herrligkoffer
Pocos nombres van tan unidos a la historia de esta montaña como éste. Me cabe la duda de si Karl Maria Herrligkoffer, una vez acabada la segunda guerra tenía algún rescoldo ideológico que le hiciera dedicarse con tanta devoción a la exploración del Nanga Parbat y en consecuencia al intento de domar a esta montaña o simplemente se trataba de ansia alpinística, pero lo cierto es que su actividad en los diferentes flancos de este macizo entre los años 50 y 70 fue verdaderamente frenética.
Desde 1953, año en el que Buhl corona la montaña, viaja ocho veces a Paquistan para explorar este ochomil por su diferentes flancos: 1961, 1962, 1963, 1964, 1968,en el 70 con los hermanos Messner, y la última en 1975. La cosa parece un poco obsesiva.
No se tienen noticias de su actividad como escalador, de hecho parece ser que no lo era, pero sí de su capacidad para organizar y gestionar expediciones, cosa que demostró sobradamente en el Nanga.
La controversia entre él y muchos de los escaladores invitados a participar en sus viajes surge de su insistencia por poseer los derechos sobre estas exploraciones o escaladas y según dicen de su carácter autoritario, todo esto unido a su, también según cuentan, escasa capacidad de liderazgo.
Sea como fuere, la gran cantidad de expediciones organizadas por este hombre han ayudado a muchos otros a conocer más fácilmente el Himalaya. Murió en 1991.
Messner
El nombre de Messner también va inevitablemente unido al Nanga Parbat. Por motivos tremendamente desgraciados, como todo el mundo sabe, pero también por motivos exclusivamente alpinísticos. En 1970 asciende por el flanco Rupal junto con su hermano Günther, falleciendo éste en la bajada por el flanco Diamir, es decir, suben por un lado y se ven obligados a bajar por el opuesto. Reinhold salva la vida de puro milagro y completa sin intención previa y sin planificación de ninguna clase la primera travesía de este macizo.
Después de un par de intentos vuelve a la montaña en 1978 para realizarla en el más puro estilo alpino y solo: unos pocos porteadores dejan los enseres en las praderas al pie de la pared del Diamir y allí se quedan Ursula, Reinhold y Terry el oficial de enlace.
Después de aclimatar en las proximidades del minúsculo campamento base, en un paréntesis de buen tiempo sube y baja en cinco días el primer ochomil que realiza un alpinista completamente solo. Sobra todo comentario.
| Terry, Messsner y Ursula |
En invierno
Desde Messner solo, se ha realizado la escalada del Nanga muchas veces y por alpinistas de muchas nacionalidades disminuyendo considerablemente la estadística entre fallecidos y escaladores que han llegado a la cumbre y regresado al campo base. También se han repetido y abierto nuevas rutas en la pared Rupal y en sus otros flancos. Sin embargo, faltaba una invernal y esto ha ocurrido recientemente, en febrero de 2016.
Sesenta y cuatro años después de que Buhl pisara la cima por primera vez Alex Txikón, Simone Moro y Ali Sadpara en una especie de fusión de dos expediciones diferentes logran la primera escalada en invierno de esta montaña. Tamara Lunger se queda «sin gasolina» a muy pocos metros de la cumbre y decide inteligentemente darse la vuelta evitando muy probablemente la enésima tragedia en el Nanga Parbar.



