La montaña y el cine

Cine de montaña. Películas con temática montañera o cuya trama se desarrolla entre cumbres y valles alpinos.

Cine con montañas

La montaña y el cine siempre se han llevado muy bien. Ya sea sobre asuntos de espionaje, guerra, amor o de cualquier otra temática, el director puede colar una escena rodada en Los Alpes, Pirineos, Las Rocosas o cualquier otro sistema montañoso con la seguridad de que ese fragmento de la peli hará que ésta tenga mejores críticas y sea más agradable al espectador.

Si toda la trama se desarrolla en la montaña o cuenta la historia de alguna conocida y aventurera ascensión, el éxito de taquilla es casi seguro y, no digamos, si además se trata de relatar una tragedia: en este caso el triunfo del film es absoluto.

Existen malas y buenas películas envueltas en paisajes de montaña; aunque naturalmente esto es siempre subjetivo; pero lo que resulta evidente en casi todas ellas es que el director se ha asesorado poco en los aspectos técnicos de la escalada y de la vida en la montaña o ha hecho poquito caso a sus asesores.

Generalmente la envoltura paisajística tapa muchas cosas. Si además metes a un protagonista de cierto caché en temas de aventura ( Stallone, Schwarzenegger, etc ), el resto ya no importa demasiado, porque estos tíos son capaces de escalar lo que sea y como sea y sobrevivir a situaciones ante las que probablemente, muchos alpinistas experimentados mojarían sus pantalones. Por no hablar del uso del material de escalada y en ocasiones del material mismo; por citar un par de casos, no se me irá de la cabeza la imagen de Clint Easwood con un casco de albañil escalando la Norte del Eiger en «Licencia para matar«, ni el seguro que monta David Thewlis a su compañero de cordada Brad Pitt escalando el Nanga Parbat en «Siete años en el Tibet«; por cierto, dos buenas películas.

Pero es cine, fantasía, y con eso vale para pasar un buen rato y ver escenas emocionantes, valles de postal, paredes impracticables por las que trepa el protagonista con toda facilidad para salvar a la chica y montañas preciosas.

Cine de montaña

Otro aspecto muy distinto es el de los documentales sobre escaladas o ascensiones. Aquí no hay especialistas que sustituyan al protagonista y los cámaras hacen un trabajo realmente impagable.

Cuando vemos uno de estos reportajes no nos podemos imaginar el esfuerzo del cámara haciendo su trabajo: el alpinista de turno llegando a la cumbre de un «ocho mil» es filmado por otro que ha llegado unos minutos antes que él para poder dejar testimonio gráfico del triunfo.

En ocasiones tienen que subir y bajar repetidamente para obtener una buena toma, o permanecer colgados en el vacío para poder captar desde el mejor ángulo la progresión de la cordada en una pared vertical. Sin duda, podrían ser considerados como los verdaderos protagonistas de todos los buenos documentales de que podemos disfrutar hoy día.

También la tecnología nos echa una mano decisiva. La relativa ligereza de los materiales de filmación profesionales que llegó con el desplazamiento de todo lo analógico por lo digital; la sustitución del celuloide por tarjetas de memoria y también la de pesadas cámaras por otras mucho más pequeñas, con muchísimas prestaciones y con gran autonomía. La foto pertenece a la película Nanga Parbat.

Ultimamente, los «drones». Es evidente que la aparición de estos pequeños aparatos voladores ha permitido la toma de imágenes verdaderamente espectaculares a precios que pueden estar al alcance de muchos presupuestos de producción.

Una preciosa variante que está a caballo entre el «cine de» y el «cine con», son las recreaciones de grandes momentos de la historia del alpinismo o de las peripecias de algunos de los alpinistas más famosos. Esta modalidad reúne características realmente únicas, puesto que es necesaria la participación de escaladores que en muchos casos sean capaces de actuar ante la cámara representando un papel y siguiendo un guión, así como el acopio de material y ropa de la época en que se desarrolla el film, como piolets o crampones antiguos; clavijas, cuerdas y prendas de vestir apropiadas como los emblemáticos pantalones bávaros o algún jersey de lana de aquellos que abrigaban una barbaridad.

De entre las recreaciones que podemos ver en la actualidad, por motivos puramente sentimentales y también porque creo que está bastante lograda, permitidme que recomiende una sobre Rabadá y Navarro

En definitiva, tanto el «cine con» como el «cine de» montaña, a fecha de hoy nos proporciona la posibilidad de disfrutar mucho más del aspecto visual, estético y paisajístico de ese universo que a algunos nos apasiona, como lo son las montañas.

2017-01-14

Paco González
Colección Montañas en G+